No importa cuanto intenten convencerme de que hay gente como él, que alguna persona tiene un hermano así, que con alguien se llevan igual, que el cariño es el mismo. No importa cuanto lo intenten, no pueden.
Es magia pura, como si nos hubiesen hecho en la misma caldera, no es la sangre, o realmente existiría otro hermano como el mío, otra persona como yo que se sintiera parte de un alma tan individual y diferente. Insisto, es magia. Si se hizo en la tierra o en el cielo, no importa, las dos salen de mi mamá.
Cuando nos juntamos con mi hermano, contamos un cuento, unimos historias que nos contaron e inventamos las propias, vamos armando y desarmando momentos en los minutos que tenemos de conocernos, como si fuese de siempre, como si fuese de antes y lo hubiese tenido cerca todas mis vidas anteriores. No importa si pasa tiempo, si cuando el está feliz yo estoy llorando o si salto de contenta y el está enojado, hay un lugar, un espacio de consejos donde aparece la risa, el código. Porque atrás de un Gambluch, hay otro Gambluch y no es el apellido.
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2 de mayo de 2011
31 de marzo de 2011
Batalla Naval
Entoncés se rompió el mastil mayor y el grito de los hombres quebró el silencio del cielo. El corazón acelerado en las manos firmes con que sostenían el fusil. Un poco más -se alentaban entre ellos- y el olor a polvora se regaba en el aire de sus pulmones. Ya eran solo alaridos de dolor y de guerra. Rugidos de carne y violencia sobre la puerta de su victoria. No eran mente. No había nada que pensar. Solo clavar la espada. Solo disparar la balas. El barco se desarmaba y se llenaba de cuerpos. Ya casi y su voluntad era más fuerte. Sobrevivir al ciego dolor de perecer en la batalla perdida. Se callaron las armas y surgió la conciencia de morir o de matar. En sus manos llenas de cayos y sal de mar el fusil y la espada se desprendían mientras crecía en su interior la sombra de la guerra victoriosa. La sombra de la muerte otra vez vencida.
21 de marzo de 2011
Literal
-Algún día te vas a descuidar y te voy a matar de un beso- le dijo sonriendo.
Ella salió de la habitación y recorrió sin pausa el camino hacia la armería.
Compró un revolver y se fue a su casa a esperarlo.El nunca apareció.
Pasaron los años y el revolver descansó escondido debajo de su almohada junto con el
resto del polvo. No se caso, no tuvo hijos ni amigos ni perro ni canario.
A los 85 años a punto de dormir, saco el revolver, lo envolvió en una franela y lo puso
en el cajón de su mesita de luz.
Cuando se quedó a oscuras, él apareció entre las sombras. Se paró al lado de la cama y
vió como ella lo miraba.
- Te dije- susurro- y la besó hasta matarla.
Etiquetas:
Ficción Realidad y otras cosas,
Rotativas
17 de febrero de 2011
No encuentro el título
No entro en una sola entrada. Y ahora recién lo entiendo.
La copa vacía me mira y ya no puedo llenarla.
No es literal, no crean.
Tengo el cuerpo tan vacío por momentos. Y el cenicero se llena de cigarrillos.
No tanto, no crean.
Creo en mí? No quiero aprender otra vez del error y quizás lo necesite.
No puedo esperar, y quizás lo necesite.
Eso sí, creanmé.
La copa vacía me mira y ya no puedo llenarla.
No es literal, no crean.
Tengo el cuerpo tan vacío por momentos. Y el cenicero se llena de cigarrillos.
No tanto, no crean.
Creo en mí? No quiero aprender otra vez del error y quizás lo necesite.
No puedo esperar, y quizás lo necesite.
Eso sí, creanmé.
Codo a codo
Desde ayer que me estoy golpeando los codos. Alternativamente, derecho e izquiero, izquierdo y derecho. Ya no recuerdo cual me golpié primero. Nunca supe además cual era el de la suerte y cual el que no (y además hay uno que hay que frotar). Cuál hay que tocar para que esté todo bien? Necesito saberlo. Cuál es la suerte?
20 de enero de 2011
La más enamorada
Ella, la más enamorada, mide con los dedos el diámetro del inflable gigante de la palabra amor. Lo roza despacio con las yemas de los dedos y piensa si en verdad se ve así. Cuenta la cantidad de letras y es correcta. Mide los pulsos de su corazón con la respiración acelerada del inflable, que huele a caramelo. Que sabe agridulce del pasado y de los miedos, pero sabe más dulce.
Desinfla la palabra, quiere verdad y razón. Y que huela a su perfume y tenga el gusto de sus mañanas.
La más enamorada, ella, que espera a los principes en la puerta para no perder tiempo en que suban a rescatarla, tiene cautela. Reconoce las cicatrices ahora perfumadas, pero quiere oler, quiere sentir, quiere ser libre para poder llenar la palabra de las cosas que la hacen feliz, del descubriemiento y la sorpresa de su reconocimiento en otro, en otro que puede ser o no. Y ella sueña sus promesas y rememora el aroma de su piel y el anelo de tenerlo cuando quiera, cuando ya no haya miedos y pueda hacer una pirueta como un esquilibrista que aún sin temor, sabe que está la red. Un deseo a la luna, y un presagio al sol.
Se mira al espejo: Ay, ella... la más enamorada.
Desinfla la palabra, quiere verdad y razón. Y que huela a su perfume y tenga el gusto de sus mañanas.
La más enamorada, ella, que espera a los principes en la puerta para no perder tiempo en que suban a rescatarla, tiene cautela. Reconoce las cicatrices ahora perfumadas, pero quiere oler, quiere sentir, quiere ser libre para poder llenar la palabra de las cosas que la hacen feliz, del descubriemiento y la sorpresa de su reconocimiento en otro, en otro que puede ser o no. Y ella sueña sus promesas y rememora el aroma de su piel y el anelo de tenerlo cuando quiera, cuando ya no haya miedos y pueda hacer una pirueta como un esquilibrista que aún sin temor, sabe que está la red. Un deseo a la luna, y un presagio al sol.
Se mira al espejo: Ay, ella... la más enamorada.
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