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6 de abril de 2012

Junta Directiva

Para tomar una decisión, mi interior se junta en una gran asamblea y expone el tema a tratar entre todos los que somos. Así, durante días, a veces semanas y quizás años, mi vida transcurre escuchando debates de cómo, cuándo y porqué es o no la mejor decisión. Entonces, mientras miro una película, mientras tomo mate, mientras me miro al espejo, mientras me visto y me desvisto de los días, en mi interior se arman consejos de guerra y de paz. Se cuelgan pancartas, se reparten folletos y a veces las discusiones son tán acaloradas que me obligan a prestar atención. Esas son algunas de las veces donde la gente me mira raro, como si me pasara algo y yo los miro desde algún rincón de la conciencia y repito: "Nada. No me pasa nada." porque es muy dificil explicar en qué parte de las grandes decisiones nos encontramos y sobre todo, la magnitud que implica decidir algo que, cómo toda decisión, nos va a cambiar la vida.
Lo duro de estas sesiones es cuando participa el corazón, que es un desaforado, que no entiende razones, que le gusta la aventura y no aprende, porque para memorizar lecciones está la cabeza, el corazón se ocupa de cosas más importantes y básicas como ponernos la piel de gallina.

3 de abril de 2012

El presunto General y su Furia

En el campo florido de su interior, un fuego rojizo convierte en cenizas los verdes prados. Se arrastra como una ráfaga consumiendolo todo, enrrareciendo el aire perfumado. Desde lo más alto de su torre, el General mira su tierra desvastarce inmune a los pájaros en su vuelo desesperado. En los sembradíos se pudren las naranjas por su enojo y la frustración convierte las mariposas en cuervos. Inmutable, sus brazos descansan deatrás de su espalda, sus manos entrelazadas blancas de la presión, sienten los dedos clavarse en su piel. El calor del fuego le llega desde los más recónditos lugares de su ser. A punto de destruír su mayor creación, de secar el jugo dulce de su alma, cierra los ojos y una ráfaga de agonía le consume la piel, le roe el amor de su cuerpo esbelto, le quita la sonrisa y los sueños. Vencido hasta los huesos del bienestar de su propia furia, contempla con nuevos ojos la tierra negra y el silencio llenándolo todo. Ahora puede, otra vez, volver a sembrar terciopelo.

Imprevisto

Se olvidó la puerta entre-abierta y entró la fiebre y la duda. Se posaron en los rincones el polvo y la espera. Se movilizaron las cortinas de la pieza, sonaron los despertadores a la misma hora. Volaron en círculos las migas de la noche y todo fue un largo ruido de besos espaciados y roces de manos. Se sentaron en los sillones las risas y los susurros, se cocinaron en las ollas el amor y la tristeza. Asomado en la ventana el olvido despeinaba las plantas. Se derritieron los chocolates en los cajones, se embadurnaron de caramelo las sábanas, se derritió el hielo en el vacío de las copas, se oscurecieron las fotos, se abrieron los libros es las páginas marcadas. Se poblaron las paredes con las sombras de los amantes. No hubo minutos, ni horas. Sin tiempo para desaparecer cuando abrió la puerta, el recuerdo lo había llenado todo.

2 de abril de 2012

Fragmento

Tenía los pies en el agua. De lejos me llegaba la risa de mi madre, estruéndosa, divertida, feliz. Los renacuajos me rozaban la piel haciéndome cosquillas. El sol se traslucía por las ramas manchando el piso. En esa terminación de la primavera me imaginaba la pileta llena, el agua fría cubriéndome el cuerpo. Deseé que el tiempo pasara rápido y fuese verano.
 Fue por desearlo tanto que nunca pude detenerlo.

26 de marzo de 2012

Desentendidos

No había forma; cuando Martín decía que estaba por llover y que el cielo se encontraba atestado de nubes negras, Sofía entendía que esa tarde no quería verla y suspendía el encuentro antes que él le dijera "vamos". Y mientras Sofía sacaba un pantalón de Martín de la soga comentando los años que tenía desde que se lo compró, él entendía que quería cambiarlo y se ponía durante una semana toda la ropa que ella detestaba. Sofía reía mucho, Martín pensaba que con él se aburría. Martín miraba revistas, Sofía pensaba que ya no le gustaba. Martín amaba a Sofía, y ella moría de amor por Martín, pero así y todo, el amor era un corazón enorme que todos los días inflaban y desinflaban los dos en la vida cotidiana. Sin embargo, cuando iban a la casa de los amigos, o los domingos en familia, Sofía empezaba una oración y Martín la terminaba. Sofía quería la sal y Martin se la alcanzaba sin que lo hubiera pedido. Pero cuando volvían abrazados caminando por la noche, Sofía decía que la noche estaba hermosa para caminar por la playa y Martín sentía que no podía complacerla y la besaba en la frente, justo despúes Sofía sentía que un vacío le carcomía el pecho de sentir que él la quería y no la amaba. Esa noche como tantas, dormían dándose la espalda.
Cuando el sol de la mañana se filtraba por la ventana, ella buscaba dormida sus pies, el tanteaba la cama buscando sus manos. Se despertaban a la hora y sin abrir los ojos, sin decir una palabra, sus cuerpos se entregaban al único lenguaje que les era mútuo, recorriéndose, contándose la vida en las caricias y suspiros, en gemidos y mordizcos, en dedos cruzados y palmas juntas. Vivían desentendidos y enredados. Felices de encontrarse en cada rito, peleados hasta las entrañas de desacuerdos. Mientras sus pies se tocasen, mientras sus manos se enredaran.

25 de marzo de 2012

Me contaron...

- Por no poder decir no digo nada!- Y se quedó muda.

15 de marzo de 2012

Des- Inspiración

Mi blog triste y desolado me ve dudar frente al monitor. Se llena de ansias cuando empiezo a escribir, cuando de un soplo se llena la ventana de letras y comas, de puntos aparte que al final terminan en suspenso, y mi blog suspira, preocupado por una fuga de ideas, preocupado de un día ya no recibir más que una u otra visita espóradica que se lamente, como él, del silencio circundante y el avivamiento de un pasado que siendo suyo, no le pertenece. Mi blog se entristece de encontrarse solo y siempre anda guardando las entradas en borradores, quizas así retome un viejo escrito que solo vivió algunos renglones, pero así como se abren, las entradas se cierran con solo una frase inconclusa armada y borrada, esperada y deseada que solo termina en frustración. Mi blog me mira. Quisiera ser acedor de grandes historias, quisiera guardar en su cuerpo la prueba irrevocable de mis ganas de escribir, de plasmar en abecedario lo que mi mente sueña, lo que mi corazón anhela, lo que se despierta en mi piel.
Y junto a su silencio, mi silencio espera con el cursor titilando. Esperando. Deseando. Necesitando las palabras que armen la magia y un título encabece la entrada.